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sábado, 19 de abril de 2014

TREN DE NOCHE A LISBOA

Bille August, director de "La Casa de los Espíritus" o "Los Miserables", adapta la novela de Pascal Mercier en una coproducción germano-suiza-lusa llena de rostros conocidos del panorama europeo.


Con el estado actual del cine, parece que muchos países deben abrazar la coproducción para poder dar salida a muchas películas que de otra forma no podrían ver la luz. Sin embargo, que sean varios países los que pongan el dinero sobre la mesa, no ser lo que provocara que una película perdiera todo tipo de personalidad.

Esta película junta lo mejor y lo peor de las coproducciones, aunque al final pese más la parte negativa. Tras un empaque visual cuidado con bonitos escenarios portugueses y un desfile de grandes actores, como Christopher Lee o Mélanie Laurent, no encontramos más que un pastiche de personajes y situaciones que ya hemos visto muchas otras veces en mejores películas.

Uno ha de reconocer que se predispone a ver este tipo de películas con cierto temor, pero "Tren de Noche a Lisboa" nos hace olvidar durante sus primeros 10 minutos todos nuestros miedos. Sin embargo, tan pronto el personaje de un plano Jeremy Irons coge el tren a Lisboa, nos confirma todas nuestras sospechas. Es más, el famoso tren del título no aparece más que unos minutos, y nos preguntamos durante todo el metraje, ¿hacia dónde quiere ir esta película?

Ni su supuesta sentida poesía, ni el drama con ecos políticos consiguen que la receta funcione en este baile de extraños acentos lingüísticos. Perdonamos que en este tipo de películas los personajes hablen inglés, todo sea en pos de la fácil venta del producto, pero lo que nos chirría es ver cómo los personajes portugueses hablan un raro acento inglés más parecido al de un niño aprendiendo el idioma.

Es una pena ver cómo una idea que podría haber dado lugar a una película muy interesante, ha derivado en el resultado final del que somos testigos, todo por un guión poco sutil y una dirección lastrada por una intención continua de provocar falsos sentimientos, buscando la lágrima fácil. Sin embargo, el pesado ritmo de la película sumado con unos flashbacks que desorientan y hacen perder el norte a la historia más actual para al final no acabar de interesar ninguna de las dos. 

Este tren a Lisboa se une a la larga lista de películas sobre dictaduras y que al igual de todas se dejan llevar por la corrección artística más academicista y olvidan el haber estudiado un poco de historia a favor (o en contra, depende de cómo se mire) de cargar la falta de contenido con empalagosas historias de amor.

+ Por lo menos se da un paseo por la preciosa Lisboa
- El poco interés que tiene la historia

PUNTUACION TOTAL: * 






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