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miércoles, 22 de febrero de 2012

ALBERT NOBBS-aquí no nos la cuelan

Rodrigo García,se ha labrado la fama de ser un director que capta la esencia femenina,que se introduce en su psique y es capaz de ahondar en los sentimientos y misterios de la mujer.Celebrado por películas como Cosas que diría con solo mirarla o Madres e hijas,nos llega con la adaptación de una obra teatral,que Glenn Close movió cielo y tierra para conseguir la financiación y poder protagonizarla.

En el momento del visionado,tenía la referencia de las críticas que recibió en el festival de San Sebastián,que no fueron muy buenas y de la gélida acogida tanto por lo críticos y el público,por lo que el descalabro que esperaba era mayor.

A decir verdad,es apostar fuerte por una historia que habla de travestismo en la Irlanda del siglo XIX,aunque dejarlo ahí sería injusto,porque nos habla de un mayordomo de hotel que en realidad es una mujer que lleva más de 30 años actuando como un hombre,que decide comprar una tienda y que una de las sirvientas del hotel,a la que protegerá,sea quien atienda dicha tienda y sea su mujer.

Un historia de sutilezas,porque se podía caer en el tópico y el el ridículo,que es lo que le ha ocurrido a Rodrígo García,porque a pesar de que intenta imprimir mucho sentimiento a la historia y otorgarle un aura trágico,parece que está más empeñado en que pensemos que Glenn Close es un hombre,es decir,parece que sólo se ha centrado en la interpretación de su actriz,dejando al libre albedrío la dirección de la película,que ha rodado de forma casi mecánica.

Sabe dónde tiene que intentar arrancar la lágrima al espectador y por tanto juega con el,haciendo que la vida de este mayordomo sea miserable,pero su mirada castigadora no resulta triunfadora y no llegas a entender muy bien por qué esta señora lleva 30 años haciéndose pasar por un hombre.
El problema es del guión,porque juega contra sí mismo,no se interesa apenas por sus secundarios,sin embargo para dotar al/la protagonista de ese aura de misterio,tampoco se acerca a él/ella,por lo que tiene uno la sensación de estar en otra dimensión diferente.

A pesar de que Glenn Close está muy bien y es uno de sus mejores trabajos de los últimos años,que no de su carrera,nunca te dejas de pensar "pero,¿cómo no se dan cuenta que es un hombre?".Esta historia necesitaba un protagonista masculino,que interpretara a una mujer que se haga pasar por mujer,del mismo modo que Felicity Huffman interpretó a un hombre que quería cambiarse de sexo a mujer en Transamérica.
Aunque la palma se la lleva Janet McTeer,que sí que logra parecer un hombre,y merecidamente nominada al Oscar a mejor actriz secundaria.

Una dirección ausente,a pesar de que la película es disfrutable,pero el efecto sólo dura durante la proyección porque cuando acaba la sensación de lo que podría haber sido acaba ahogando a las pocas cualidades de la película.El director que tanto entiende a las mujeres,ha querido entender más al hombre que muestra que a la mujer que se esconde bajo el esmoquin.

+ La escena en que se visten de mujeres,único momento que logra que creas que son hombres
- Su mirada,demasiado gélida y alejada,ausente

PUNTUACIÓN TOTAL: * *
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