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miércoles, 21 de enero de 2015

AUTÓMATA "en busca de la oportunidad perdida"

"Autómata" fue presentada en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, donde no dejó muy buen sabor de boca. Ahora se estrena provechando el tirón de las cuatro nominaciones a los Goya que ha conseguido en apartados técnicos.

Jacq Vaucan (Antonio Banderas) vive en un futuro en el que la tierra sufre un proceso de desertización. Trabaja en una agencia de seguros de una compañía robótica y le encargan investigar un caso de manipulación robótica que podría cambiar el destino de la humanidad.

Pudimos ver la película durante su paso por San Sebastián y a pesar de ser una de las películas más esperadas del certamen, no consiguió no solo decepcionarnos, sino que la situáramos entre lo peor del festival y del cine español de los últimos años.
A pesar de contar con una premisa interesante, situando la acción en un futuro lejano donde la tierra se encuentra asolada y existen robots muy desarrollados, la historia no parece tener una clara ruta de navegación. Un estrepitoso lío argumental que hace entrever un pretencioso guión del que no hacen más que aparecer agujeros, lagunas y excesivas explicaciones para poder entender una historia que no hay por dónde cogerla.

La ciencia ficción es un género que se lleva muy bien con la filosofía, la reflexión sobre la vida humana; ha sido un gran vehículo tanto en la literatura como en el cine para abordar temas muy actuales desde una perspectiva diferente, encriptada, para hacer ver al hombre de hoy las consecuencias de su existencia.
Sin embargo, otra muchas veces no resulta necesaria esta relación tan estrecha y hay que saber en qué momento hay que separar los caminos de ambas corrientes. "Autómata" es uno de esos casos, en el que debería haber debido separar a ambas, siendo éste precisamente el mayor error en en el planteamiento de la película. Con todo ello no consigue más que presentar a una serie de personajes poco interesantes, empezando por su protagonista, además hacerles salir por su boca diálogos sin sentido que no hacen más que buscar una profundidad que en ningún momento encontramos, sonando en cada momento irritante.


Se agradece el esfuerzo de su director, levantar un proyecto como este debe ser toda una hazaña en un país poco dado a un género tan reclamante de medios de producción y sobre todo de dinero. Pero, para embarcarse en dicha aventura deberían haber partido de un material mejor o por lo menos más trabajado. 
Al igual que el guión, la dirección de Ibáñez resulta tediosa y pesada, consiguiendo que poco a poco la acción vaya ralentizándose y cuando la película ha entrado de lleno en su argumento, resulte aun más aburrida.
Gran parte de esta culpa reside en una excesiva necesidad de hacer trascendente algo que perfectamente podría no haberlo sido, tomándose demasiado en serio a sí misma.

Esta pequeña película de ciencia ficción, rodada con pocos medios, aunque superiores a la media del resto de presupuestos de cine español, parece empeñada en que admiremos y nos sorprendemos en cada una de sus secuencias y planos lo bien que está aprovechado el dinero, los buenos resultados artísticos y es precisamente por ello por lo que se tiene la sensación de poca veracidad, no resultando creíble en ningún momento. 
A esta falta de credibilidad contribuye un casting de los más desafortunado que se pasean bajo la piel de personajes que aportan más bien poco. Todos orquestados por un Antonio Banderas pasado de rosca de principio a fin, que aunque se puede observar el trabajo y esfuerzo que intenta dar a su personaje, no consigue convencer, ofreciendo una de las actuaciones más flojas de toda su carrera.

+ La música de Zacarías M. de la Riva.
- La forma en que se toma a sí misma demasiado en serio.

PUNTUACIÓN TOTAL: * 1/2



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