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domingo, 4 de mayo de 2014

Teresa de Pelegri:"ser una pareja y escribir una comedia romántica es peligroso" AMOR EN SU PUNTO

El próximo viernes nueve llega a los cines de España la comedia romántica "Amor en su Punto", una coproducción con Irlanda y protagonizada por Leonor Watling y Richard Coyle.
En el Festival de Málaga tuvimos la oportunidad de verla y de entrevista a uno de los dos directores de la película, Teresa de Pelegri.
La actriz Leonor Watling y la directora Teresa de Pelegri


¿Con "Amor en su Punto" han intentado que encontremos una comedia romántica atípica, a la vez que hablan de las relaciones de pareja desde otra perspectiva?

La mayoría de relaciones no funcionan, es muy complicado. Entonces, estos dos personajes no están preparados para estar juntos, ellos quieren estarlo pero necesitan otras cosas. Él necesita crecer, porque es un niño y ella experimentar otras cosas porque tiene unas ansiedades e inquietudes que le llevan demasiado fuera de ella misma.

A través de la comida vemos cómo van evolucionándose la relación de los protagonistas. ¿Hay algún momento de la película en el que claramente querían mostrar esta simbiosis?

Bueno, hay dos escenas en la cocina, cuando se están llevando bien y cuando no. Nosotros lo coreografiamos como si fuera un ballet, lo tuvimos muy ensayado. La idea era que estuvieran totalmente compaginados y después cuando ella se vuelve vegetariana y están en esa guerra pasivo-agresivo, es al contrario, se chocan en la cocina, no coinciden, se obstaculizan el uno al otro y ya no pueden compartir ese espacio de la cocina. Todo era una metáfora para lo que está pasando en la relación.

España se sitúa en cumbre de la cocina y sin embargo de Irlanda no tenemos la idea de país gastronómicamente interesante. ¿Ha querido mostrar que como en la comida, el amor se puede encontrar en el sitio más insospechado?

Pues sí, pero quiero decir una cosa de Irlanda, sobre todo de Dublín. Ha experimentado una revolución gastronómica en los últimos años, hay grandes chefs y restaurantes en Dublín. Está pasando un poco lo que ocurrió con Londres, que no se podía comer decentemente hace 20 años, no es el Dublin que era. Oliver representa una nueva generación, que no es la generación del padre que se contenta con el estofado, él ha salido fuera y ha experimentado otra comida y representa una nueva generación de irlandeses que tienen una relación con la comida muy diferente.

Esa nueva generación de irlandeses, que quieren romper con la tradición anterior a la suya. Aunque sin embargo, en la película se habla de ese nexo familiar tan fuerte que al final existe, ¿es así?

Sí, él quiere escapar, por eso tenemos ese plano saliendo corriendo de la casa. Él quiere escapar de ahí, pero de lo que no se da cuenta es del cordón umbilical que tiene allí, hace como que no existe. Es lo que sucede al final, comprende que no hay tanta diferencia entre sus padres y él. Si él quiere estar con Bibiana va a tener que hacer el mismo tipo de compromiso que han hecho sus padres y todas las generaciones anteriores.

Los personajes de la película no quieren expresar sus sentimientos, esconden algo que sospechan que el otro conoce, pero que tampoco expresa. ¿Les resulta más atractivo este tipo de personajes y situaciones, sobre todo para una comedia romántica?

Para un guionista y escritor es muy importante que los personajes interioricen los sentimientos porque entonces actúan e irracionalmente, lo que están enterrando justifica las acciones. A mí me parece más interesante que un drama en el que todo el mundo dice lo que está pensando. Lo importante es que el espectador sepa que hay algo ahí dentro que no está saliendo, entonces es un trabajo de misterio emocional. Me parece mucho más interesante cuando los personajes se guardan las cosas y no saben que se la están guardando. Actúan de esta manera...freudiana, hay mucho Freud en todos nuestros guiones. En "Inconscientes", incluso en "Sin Vergüenza", siempre hay mucho Freud.

La película retrata a una familia irlandesa de la que su hijo quiere desligarse, sin embargo cualquiera puede sentirse identificado con muchas de las situaciones de la película, ¿buscaban que el espectador pudiera empatizar de esta forma?

Sí, por ejemplo, cuando muchos técnicos irlandeses nos decían "esto es mi padre, esto es un padre muy irlandés" y yo decía "muy irlandés, cojones" y pasarán la película en Ruanda y te vendrá un chaval diciendo "esto es mi padre". Estas cosas son muy universales, nos pasó cuando hicimos "Seres queridos", que era una familia judía y la película que se pasó por todo el mundo, nos veníala gente y decía "esto es mi familia", fuera de la cultura que fuera nos decían "esa es mi madre, ¿cómo sabes esas cosas de mi madre?". Son más las cosas que nos unen que las cosas que nos separan.


¿Cómo es la dinámica de trabajo al rodar una comedia romántica entre un hombre y una mujer, que se supone que tienen diferente punto de vista?

Bueno, el tema de ser una pareja y escribir una comedia romántica, sí, es peligroso, porque si no pones cuidado te encuentras escribiendo sobre tí, sobre nosotros. Y entonces, ahí sí que ya las ha cagado. Siempre decimos: es "business, no nos tomamos nada personalmente", "cuando estoy hablando de Oliver no estoy hablando de ti" y "cuando yo escribo una escena y me la tiras a la basura y dices esto es una mierda, no es que no me quieras, es que es una mierda, es trabajo". Eso llevamos muchos años haciéndolo y es una gimnasia, hay que entrenarse

¿Cómo se distribuyen el trabajo a la hora de plantear las escenas?

Desde el punto de vista práctico, lo que hacemos es preparar la película muy bien y hablarlo todo mucho y como escribimos el guión juntos, ya tenemos la misma película en la cabeza, Cuando llega el rodaje tomamos todas las decisiones juntos y después de cada toma discutimos lo que puede haber ido bien o mal. Pero, cuando se tratar de ir a hablar, de vocalizar lo que queremos, él va más a los actores y yo más al tema de cámara, del storyboard y ganamos mucho tiempo con eso.

¿Tienen algún truco para que funcione el ser coescritor y codirector de una película?

Lo que nos hemos prometido es que si uno de los dos quiere intentar algo, el otro nunca lo detendrá, porque en un rodaje siempre vas a contratiempo, en cada toma sudas sangre y piensas "esto nos va a retrasar". Siempre tienes una fuerza dentro de tí que dice "venga la doy por buena porque ya no hay tiempo" y de pronto tu codirector te dice "a mi me gustaria..." y tu dices "venga no, que no hay tiempo". Nos hemos prometido que si uno de nosotros quiere intentar algo tiene libertad absoluta para hacerlo y es un contrato con cláusulas.


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