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viernes, 9 de mayo de 2014

UNA NOCHE EN EL VIEJO MÉXICO "viaje de no retorno"

Emilio Aragón dio su salto a la dirección con “Pájaros de Papel”, ahora cruza el charco para ir a rodar a Estado Unidos de la mano de Robert Duvall, actor ganador del Oscar, una road movie sobre quién debe escribir el capítulo final de cada persona.

 Red Bovie (Robert Duvall) es un anciano que en su día fue un cowboy. Ahora, desahuciado de su casa, se niega a que su vida termina de esta forma, emprende un viaje al Viejo México junto a n nieto que no conocía (Jeremy Irvine). Allí, por culpa de una bolsa con dinero que encuentran por azar, se meterán en más de un problema, a la vez que abuelo y nieto se reencuentran.

“Pájaros de Papel”, carta de presentación de Emilio Aragón, supuso un agradable debut, que sin embargo no llegó a alcanzar la relevancia suficiente que se merecía. Por eso, sorprende el giro que ha dado el director a su carrera, una película en inglés con guión de William Wittliff y rodada en Estados Unidos. Hecho que es de alabar a Aragón y que demuestra una inquietud por contar historias diferentes, alejándose de la comodidad artística como argumental.

Sin embargo, más allá de palmaditas en la espalda por su aventura americana, hay que decir que a pesar del empeño que pone en la historia, estamos ante una película que ya nos han contado muchas veces. Entonces, nos preguntamos, ¿qué tiene esta road movie independiente con historia de encuentros y superación?

Red Bovie, o lo que es lo mismo Robert Duvall, un papel muy jugoso con el que el actor ha querido reivindicar que sigue ahí, que está en plena forma y que a igual que su personaje, se niega a cerrar el libro de su carrera, sino que todavía le queda un capítulo final (¿?), en el que demostrar, si es que acaso lo necesita, que un actor veterano puede con lo que le echen encima.
De esta forma lo comprobamos, porque la interpretación del actor se funde y llega un momento en que no sabemos dónde acaba el actor y comienza el personaje; una pena que por los tejemanejes de la industria, la película intentara optar a los Goya sin que nadie la viera, dejando la actuación del actor sin el merecido Goya, lo sentimos Cámara.

Lo que ocurre con esta “Noche en el Viejo México” es que más allá de la perfecta definición y análisis del personaje principal, sus intenciones, miedos y valentías, su humor…, más allá de todo esto, le ha faltado rematar. Como si la historia no fuera lo más importante, dando igual que el leiv motiv de la película no esté muy trabajado y hasta se parezca demasiado a algo que ya hayan hecho los Cohen. O que los personajes secundarios queden desdibujados en pos del principal, y que sus acciones incluso a veces resulten un tanto poco creíbles.
Ahí radica la flaqueza de esta película, no aporta mucho a otras historias, le falta gancho y “ese algo” que consiga emocionarte, salir de la sala y poder reflexionar un poco con lo que hemos visto.

No sólo va a ser la culpa de su pobre guionista, que de tantas décadas esperando que alguien saque este guión del cajón, ha acumulado demasiado polvo y costumbrismo.
La dirección de Emilio Aragón, tiene algo que ver con el resultado final, al fin y al cabo, es el máximo responsable de la gesta.
Se observa a un director con inquieto, pendiente de los detalles y de no caer en el estilo de película como fue su debut. Sin embargo, más allá de esto se observan irregularidades, sobre todo en el ritmo, dado que a pesar de su corta duración le cuesta entrar en materia y haciendo esperar media hora al espectador para que la historia realmente comience. Sabe apoyarse en los aspectos técnicos y potencia los puntos fuertes como la fantástica y cuidada fotografía o la delicada música, que el mismo ha compuesto. Aunque, no consigue hacer un retrato claro de los personajes secundarios, acabando en estereotipos de otros personajes que pudieran haber sido mejor escritos y dirigidos en otras películas, a pesar de que sus actores den lo mejor de ellos, bravo por una gran Angie Cepeda que está reclamando ya un papelón para ella solita.

Una película fallida, lenta y débil en su planteamiento, que sin embargo no desagrada a la vista ni a los oídos y puede ser vista sin ningún tipo de complicación.

+ Robert Duvall se sale, ¿es sonar mucho con el Oscar?
-  Su ritmo lento y lastrado, al que no le ayuda nada un guión demasiado simplón.

PUNTUACIÓN TOTAL: * *



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