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jueves, 13 de marzo de 2014

UNA VIDA EN TRES DÍAS "punto de inflexión"

Tras varias ácidas comedias, Jason Reitman se adentra en el universo del melodrama de la mano de dos grandes actores como Kate Winslet y Josh Brolin. La película, que a pesar de su discreto paso por la taquilla americana, recibió una nominación a los Globos de Oro a la Mejor Actriz de Drama.


A finales de los 80, Adele (Kate Winslet) es una mujer con depresión que vive casi recluida en su casa junto a su hijo Henry (Gattlin Griffith). Un día de un caluroso verano, son sutilmente asaltados en un supermercado por Frank (Josh Broslin), un convicto que se ha escapado y busca en ellos refugio para poder escapar de las autoridades. En los siguientes tres días que vivirán juntos, este amable y compasivo recluso hará que sus vidas cambien par siempre.

Es extraño el cambio que ha dado en su carrera Jason Reitman, o quizás sólo ha sido un pequeño capricho que se ha concedido el director después de varias comedias ácidas. De las mordaces "Juno", "Gracias por Fumar" o "Young Adult" a un melodrama romántico con tintes de thriller. Sin saber qué tipo de lógica ha seguido Reitman, no podemos más que sentarnos y ver el resultado. Analizar cómo le sientan de bien sus nuevos zapatos y ver si podrán aguantar más de una temporada. Y la respuesta a estas cuestiones no puede ser más satisfactoria porque vemos a un director en busca de una profundidad que ya se atisbaba sigilosamente en algunas secuencias de sus anteriores obras.

Como si una retro-evolución en las diferentes heroínas de sus películas, desde la luchadora y parlanchina Juno hasta esta callada y melancólica Adela, vemos así el cambio que se sucede con esta vida en tres días. El sosiego, la tranquilidad y el tiempo que se toma en desarrollar la historia es lo que más caracteriza este relato sobre segundos amores y redención. Sin embargo, el director consciente de poder caer en el desasosiego de sus espectadores, dota a la película el toque de misterio y thriller necesario para nunca dejar de estar atento, que no se relaje ante esta enternecedora historia de amor y obsesión.

Y esto es precisamente lo que nos ha querido contar, cómo las personas reaccionan ante la pérdida del amor y cómo existen aquellas que no aman a las personas, sino al amor. Así descubrimos la psique de su protagonista, una genial Kate Winslet que como siempre no decepciona y dota a su personaje de la fragilidad y la dureza suficiente como para componer un personaje atractivo e interesante.

En este nuevo juguete que se ha comprado Jason Reitman, no ha perdido parte de su ironía, aunque para aquellos que vayan a buscarla al mismo nivel que sus anteriores películas, quedarán decepcionados. Juguetón él, no se ha dejado llevar solo por la conjunción de imágenes bonitas y escenas cotidianas de amor, sino que nos tiende pequeñas trampas a modo de flaschbacks, que sin desvelar nada, nos van explicando muchas de las preguntas que el espectador se hará sobre los personajes y que ellos mismos no son capaces de desvelar hasta bien avanzada la función.

Apoyada por una bonita fotografía y narrada por el tercero en discordia, el joven Gattlin Griffith interpreta y consigue que cualquiera quisiera llevárselo a casa como hijo ejemplar y luchador, que cae rendido ante la posibilidad de retomar una ansiada familia. Tema que Jason Reitman ha venido desarrollando en sus anteriores películas y ésta vez aborda desde una perspectiva que bien podría caer en el ridículo y la inverosimilitud, pero que su entrega como director descubriendo nuevos territorios hace que ésto no ocurra y estemos ante una de las historias amor más profundas que hemos visto en mucho tiempo.

A diferencia del buen hacer como director en plasmar en imágenes el libro de Joyce Maynard, su papel como guionista es donde se muestra más irregular. Aunque tiene grandes momentos, bien estructurados y algunos diálogos dignos de su mejores películas ("Juno" y "Gracias por Fumar"), como los que salen de la boca de una niña insoportable. Sin embargo, otras decisiones desde el punto de vista de la escritura, resultan equivocadas y poco originales, como un final tan académico y del gusto made in Usa, que no hacen sino dar la razón a los detractores de esta película.

Una película profunda que resulta interesante ya sólo por comprobar la dirección que toma la carrera de un director que ha querido meterse de lleno en el complicado mundo del melodrama, pero que sale victorioso y será capaz de emocionar a gran parte del público que acuda a verla.

+ La capacidad de convertir algo tan extraño en otro algo cotidiano.
- Nunca te quitas la sensación de estar ante una película menor.

PUNTUACIÓN TOTAL: * * * 

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