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martes, 11 de marzo de 2014

300: EL ORIGEN DE UN IMPERIO "un barco hundido antes de luchar"

Ocho años después del éxito que supuso la adaptación al cine de "300", la novela gráfica de Frank Miller, llega esta especie de secuela que sucede más o menos al tiempo que la anterior y de la mano de otro director, Noam Murro.

El general Temístocles (Sullivan Stapleton) se encargará de unir a las diferentes polis griegas y formar una flota que intente acabar al ataque del ejército del rey persa Jerjes (Rodrigo Santoro), comandado por la sanguinaria Artemisia (Eva Green).


Nos preguntamos si ocho años después de arrasar en todo el mundo y sorprender, para bien o para mal, con una particular visión de la batalla de las Termópilas, era necesario volver a este universo creado por Frank Miller y bien adaptado por Zack Snyder.
La respuesta la vemos bien sencilla, amasar la mayor cantidad de dinero posible ante una secuela (¿o era una precuela, o un spin-off?) porque ante el resultado visto no podemos pensar en otra opción.

Como si fuera una falsa copia del original, Noam Murro intenta ser fiel al estilo de Snyder y no ofrece nada nuevo, algo difícil porque reinventar algo tan diferente como el primer "300" era tarea difícil. Sin embargo, somos capaces de pasar por alto tan ardua complicación y tan solo pedimos que se hubiera ofrecido una película entretenida, con buenas dosis de acción inteligente, o que por lo menos no pareciera que la dirección estaba bajo el piloto automático, copiando escenas de guerra y movimientos lentos de cámaras. Pero, ni eso consigue su director y cae en un juego tramposo de flashbacks y excesivas explicaciones, que no hacen más que distraer la atención del espectador, complicando a veces el argumento y alejándose del espíritu de la primera parte.


La película adolece de la sombra de Leónidas y su guardia de 300 hombres y ninguno de sus nuevos personajes goza del mismo carisma, haciendo que nos sentamos continuamente ante una obra menor, en la que el misterio y la tensión desaparece. Ante todas estas carencias Murro opta por avasallarnos con una sucesión de escenas de guerra, desaprovechando el "leitmotiv" del agua. Porque esta segunda parte sucede en el mar y las posibilidades que ello daba eran inmensas y a pesar de ello, no vemos nada novedoso en los 102 minutos que dura la película.
Aunque, no solo es culpa de un director que se muestra incapaz de tomar el timón de esta epopeya griega, sino que un guión bastante flojo, a la vez que soso, que lastra el ritmo de la película, sobre todo al introducir un personaje tan poco carismático como el de Artemisia, que resulta tedioso y bastante aborrecible, y en el que la pobre Eva Green interpreta como puede.

Una película que no supera las expectativas que había depositadas en ella, aunque tampoco era muchas y que no logra aportar nada nuevo, que será fácilmente disfrutada por aquel espectador que no tenga al original "300" entre su filmografía favorita.

+ La escena de lucha-sexo entre Sullivan Stapleton y Eva Green. De lo poco imaginariamente sorprendente.
- Ella misma es conocedora de ser una secuela menor.

PUNTUACIÓN TOTAL: * *
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