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miércoles, 12 de febrero de 2014

ALABAMA MONROE "canción de vida,amor y muerte"

Tras el éxito en numerosos festivales como el de Berlín, ganar a la mejor actriz en los Premios del Cine Europeo y su nominación a los Oscar, llega a nuestras salas la película del belga Felix Van Groeningen. Un relato que gira en torno al amor, la enfermedad, la maternidad y el dolor, pero sobre todo, a la vida. Y todo ello, acompañado con una banda sonora a base de Bluegrass.

Elise (Veerle Baetens) y Didier (Johan Heldenbergh) llevan juntos siete apasionados años. Recuerda su amor a primera vista, su pasión, a música les acercó, el embarazo inesperado y la alegría de tener a la preciosa Maybelle. Un círculo completo de felicidad para una pareja muy poco convencional. Luchan juntos por la vida de su hija, y esperan que el amor no les abandone cuando más lo necesitan. El amor puede con el destino... a veces.

La película de Felix Van Groeningen venía abalada por muchos premios, y no es para menos, descubrir en ella una de las más gratas sorpresas en lo poco que llevamos de año.
Una historia que sigue a una pareja, extraña, pero que en su diferencia a lo convencional han conseguido lograr una perfección y felicidad que el espectador rápidamente empatizará desde los primeros minutos de metraje. Sin embargo, la película rápido torna a un duro drama, con la llegada de la enfermedad de la hija de los protagonistas, dotando y elevando el relato a una profundidad que uno no podría haber sospechado.

A golpe de música bluegrass, su director se adentra en una serie de conflictos que no pueden dejar indiferente al público, tanto como si están a favor, como si no. El grado de implicación que logra es algo digno de alabar, ya que nunca resulta la historia lejana, sino todo lo contrario. Y es que para ello, Van Groeningen utiliza a la perfección una música, que bien podría servir de excusa argumental, pero que finalmente se sitúa como un personaje más de la historia. Una historia de amor, entre dos personas que rápido se encuentran en el mundo, y que debido a las adversidades se van distanciando, poco a poco, y ahí está la genial música compuesta por Bjorn Eriksson, para expresar todo lo que al principio les resultaba fácil, y que poco a poco son incapaces de decir.
Mucho se ha hablado del aspecto musical de la película, y uno podría caer en la trampa de pensar que la historia podría haberse contado perfectamente omitiéndola. Y posiblemente, podría, pero hubiera resultado algo plano, sin fondo y que aquí potencia la estimulante y poco lineal dirección.

Este relato que profundiza en temas como el amor, la paternidad ante la enfermedad y el dolor de los hijos, en cómo algo tan duro puede romper la más sólida de las relaciones, en cómo somos capaces de afrontar las dificultades y seguir siendo fieles a nosotros mismos.
Muchas reflexiones para una película, que a priori podría pasar por un ligero musical, pero que gracias a una potente dirección de Van Groeningen, que como pez en el agua, sabe a dónde quiere ir, lo que quiere contar y en ningún se muestra perdido. Y es que el uso de los flashbacks, en los que se apoya la narración de la película, resulta toda un lección de cine. Un elemento que puede ser una trampa para cualquier cineasta y resultar un lastre para el ritmo, aquí demuestra ser otra herramienta, al igual que la música, para trasportar al espectador a un viaje sensorial, que pese a sus dureza, el espectador será capaz de disfrutar.

"Alabama Monroe" está llamado a ser un canto a la vida, al amor, que toca en lo más profundo del alma y que no podrá dejar indiferente a nadie, y a pesar que, a medida que se desarrolla la película, va tomando cada vez unos tintes más oscuros y moralmente más chocantes, nunca deja de mostrar esa luz de esperanza que ha querido dotar su director en unos personajes que son todo un caramelo para cualquier actor. Sin embargo, su Elise y Didier, o Alabama y Monroe, no podría haber tenido otro cuerpo y voz que la de Veerle Baetens y Johan Heldenbergh, que dan lo mejor de ellos en cada una de las secuencias de la película, conectado con el público y haciéndolo vibrar, ya sea en su alegría, dolor o en las canciones con las que expresan sus sentimientos.

Una película, que se acerca casi a la perfección, que tardará tiempo en irse de la cabeza de todo aquel que la vea, en la que todos sus elementos se conjugan para narrar una historia muy cercana, que emocionará y llama a abrir debates internos en el espectador. ¡Y que viva el Bluegrass!

+ El amor contado a ritmo de música.
- Su lectura política puede ser malinterpretada más allá de una lógica reacción del personaje principal.

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