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miércoles, 19 de septiembre de 2012

SOMOS LA NOCHE "y desfasamos a tope"

Desde Alemania llega una nueva interpretación del mundo de lo vampiros,de la mano de Dennis Gansel, director de "La Ola", que además ganó el premio especial del jurado en la Festival de Sitges de 2010, donde tampoco emocionó demasiado y fue bastante criticado el premio.

En la Alemania actual, Lena (Karoline Herfurth) es una joven problemática que se dedica a robar. Una noche acaba en una extraña discoteca, donde a Louise (Nina Hoss), una vampira que se encaprichará de ella y decidirá en convertirla. Junto a dos vampiras más, Lena se iniciará en un mundo extraño y violento, lleno de anarquía y muerte, a la vez que la policía siga los rastros de muertes que van dejando.

Después de la muy estimulante "La Ola", sorprende el cambio de registro del director, que tras una película con un trasfondo tan filosófico con alas de estudio sociológico, ahora se decante por esta gamberrada, sexy, sí, pero que en su conjunto dista mucho de aquella película.
A pesar de ello, la película intenta dejar en el aire alguna que otra idea sugerente: la violencia como forma de vida, el anarquismo, o la lucha entre lo correcto o el hedonismo sin consecuencias; todo ello empañado por un pseudo feminismo de libro, que hacen que alguna que otra escena roce lo ridículo con su discurso.

A pesar de todo esto, la película posee de una gran fuerza visual, y es ahí donde el director se siente más cómodo, dejando al lado los intentos filosóficos, y lanzado al abismo de la acción y el gore, consigue ofrecer una película entretenida, con momentos de acción muy conseguidos, apoyándose en una excelente fotografía y en unos efectos especiales que no tienen nada que envidiar a los del cine americano.
Hay que valorar, el esfuerzo por ofrecer una película de un género tan manoseado y destrozado como es el de los vampiros, y aporta algún que otro punto fresco a la mitología de dichos seres, que  se muestran simpáticos. Por lo que la película goza de un gran empaque, en el sentido, de que la producción no desluce, pero esto no es suficiente como para convencer a un servidor, que se siente aturdido de tantas idas y venidas de discotecas, tanto grunge y tanto discurso feminista.

Destacar que precisamente la historia de amor entre la protagonista y el policía (Max Riemelt) resulta a pesar de todo, de lo más interesante de la película, salvando las distancias y la cursilería que emana "Crepúsculo". Además, ambos actores, tanto Karoline Herfurth como Riemelt, destacan sobre el resto del elenco, junto con Nina Hoss, que parece disfrutar de su papel de vampira sexy y malvada. El problema son las otras dos vampiras, interpretadas por Jennifer Ulrich y Anna Fischer, que resultan sus personajes una mera escusa para que las dos primeras no acaparen todo el protagonismo, pero que al estar tan disdibujados sus personajes, apenas consiguen lucirse y resultan entre pesadas y planas, por partes iguales.

Una película entretenida, que como mero divertimento sirve, aporta alguna que otra idea interesante y hará las delicias de todo fanático y devorador de historias de vampiros postmodernos, pero que no ofrece nada más, pues rápido se olvida y no permanece en la mente del espectador.

+ La fuerza visual 
- La falta de encontrar algo más allá, lo plano de su discurso

PUNTUACIÓN TOTAL: * *
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