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domingo, 23 de diciembre de 2012

UNA PISTOLA EN CADA MANO "radiología del australopithecus urbanita"

Cesc Gay vuelve a hacer un análisis del hombre de ciudad en esta película con esquema de pequeños duelos interpretativos. Darín, Sbaraglia, Fernández, Tosar, Noriega, Mollà, Cámara y San Juan dan vida a una serie de hombres, que ya pasados los 40 se enfrentan a una serie de dudas e inseguridades, viendo que las mujeres siempre van un paso por delante.


La vuelta de Cesc Gay al cine más "comercial", después de sus intimistas propuestas "Ficció" y "V.O.S." no ha podido ser mejor recibida. La película es sencilla, pequeñas escenas, casi sketches, en los que nos encontramos a hombres inseguros, que dudan, que no han sido capaces de aceptar su rol en una sociedad en la que han pasado de ser el lobo feroz que se creían a borregos torpes, que ven cómo su vida gira en torno a las mujeres, y ven cómo no son capaces de seguir su ritmo ni estar a la altura.


Ante dicho análisis, cualquiera se podría asustar, pensar que estamos ante una película pesimista que hace uso del más puro "ataque y derribo", hasta algún que otro despistado podría creer que ha sido escrita y realizada por una "feminista de pro". Sin embargo, es todo lo contrario, Gay que podría ser el Almodóvar de los hombres, en el sentido de la gran capacidad de análisis que puede aportar sobre el sexo masculino. Escribe un guión conociendo a la perfección y llevando a veces al extremo el universo de los hombres, sus miedos y fantasías y borda una película que con la sencillez de su propuesta consigue grandes momentos en los que los espectadores podrán sentirse identificados por alguno o alguna de sus protagonistas.

Estructuralmente menos complicada que su alabada "En La Ciudad", ofrece algo inaudito, que seamos capaces estar pegados a la butaca, atentos ante algo tan sencillo como pequeñas conversaciones, que bien podrían parecer normales, sin nada en especial, pero es esa capacidad que tiene Gay de hacer que uno se identifique, que hace que uno sienta como si le estuvieran leyendo las cartas, viendo cómo podría derivar su vida en el caso que uno representara a alguno de sus protagonitas.

El director se vale de unos actores en estado de gracia, que parecen haber perdido su nombre y se han transformado en estos hombres peri-patéticos que se arrastran por unas mujeres, a las que se han dado cuenta que no se merecen, que alguna vez tuvieron y que podrían no haber perdido.
Esta película merece situarse como un referente de cómo la sencillez de una idea, unos pequeños pero ingeniosos diálogos y poco más pueden optimizarse hasta llegar al punto de convertirse en una obra soberbia. Bajo un guión delicado ácido a la vez que "pillo", que se sirve de una comedia muy francesa y nada chusca, además de conseguir arrancar risas constantes, y tal y como hemos dicho, no porque tenga gracia, que la tiene y mucha, sino por la forma en que uno se sitúa en la piel de todos sus protagonistas.

Los magníficos duelos interpretativos son posibles gracias a todos y cada uno de sus actores, y no hay que olvidar a sus actrices, que al final aunque sean pocas, pero son la razón de por qué giran la vida de estos hombres. Watling, Guillén-Cuervo, Peña y Segura soberbias y perfectas, de ellos sería imposible elegir a uno que destaque sobre los demás, todos estás perfectos y más en su rol, duro trabajo de decisión que tendrán los académicos de cara a los Goya.

Una gran sorpresa de este año, para un director que es capaz de hacer un análisis de el australopithecus urbanita y a la vez hacernos pasar un gran rato, con una metáfora bien sencilla: lo intentemos como lo intentemos las mujeres siempre van por delante.

+ El amor que destila el director por cada uno de sus personajes
- Tardar en cruzar las historias

PUNTUACIÓN FINAL: * * * * 
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