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domingo, 29 de julio de 2012

EL CABALLERO OSCURO:LA LEYENDA RENACE "gran broche final"

Christopher Nolan cierra la oscura triología de un Batman que ha reinventado las normas del cine de superhéroes, cerrando la trama de la anterior película que dejaba un final abierto y haciendo guiños a su Batman Begins para poder dar el aspecto de trilogía, a pesar de que en un principio no fuera ser así.
Tras la pérdida de Heath Ledger, había que sobreponerse argumentalmente hablando y cerrar todas las tramas abiertas de El Caballero Oscuro, sin embargo la sombra del Joker era demasiado larga y la cuasi perfección alcanzada con la famosa secuela era un obstáculo a superar, y así ha sido.

La historia nos presenta a un Bruce Wayne/Batman que ocho años después de la tragedia ocurrida al morir su amor Rachel y para que la corrupción de Gotham se erradicara sacrificando la figura de Batman, se ha encerrado en su mansión, dejando incluso que sus negocios dejen de prosperar. Pero, de repente el mal empieza a emerger en la figura de Bane, un misterioso terrorista que pretende arrasar con Gotham, haciendo que el Caballero Oscuro tenga que volver y aliarse con una misteriosa ladrona, porque Batman se enfrenta a un villano que le supera en fuerza y con unas ideas de crear el caos que harán que Wayne se cuestione todo en lo que había creído hasta el momento.

En 2005 renacía el personaje de Batman, demacrado por la crítica tras la irregular "Batman&Robin", que a pesar de que se la calificó como demasiado pulp, gay y estrambótica, seguía una línea tanto argumental y artística de las anteriores entregas. Sin dar más rodeos, Nolan sorprendió con una revisión del personaje más oscura y más siglo XXI, algo que han visto personajes con James Bone, herederos de la estética de Bourne.
Nadie se sorprendió que después del Begins le siguiera una secuela, pero el señor Nolan apareció con una obra, El Caballero Oscuro, que se acercaba más a su mundo personal, visto en anteriores películas y se alejaba del blockbuster de encargo veraniego, alcanzando cotas casi filosóficas y un nivel de perfección que sumado a la figura del fallecimiento de Ledger/Joker hacían inevitable que esta tercera parte siguiera el esquema de la anterior.

Nolan nos ofrece una más que digna continuación y un final(?) a la saga casi a la altura de El Caballero Oscuro, que para ser disfrutado debe uno entrar en la sala sin esperar que se repitan los patrones de la anterior película, pero a la vez teniéndola muy en cuenta. Y ahí está el logro del director, consigue enlazar una trama muy bien armada, que aunque merezca un segundo visionado, para coger todos los pequeños detalles, hacen que el espectador no se mueva de su butaca, haciendo que consigas olvidarte de todo lo visto hasta el momento, pero a la vez cerrando todas las tramas tanto de la segunda como de la primera parte.

Era difícil superar un villano como el Joker, que éste lo tuvo muy fácil porque el Espantapájaros del Begins no era un malo de primera, pero ahí radica el ingenio de Nolan, que se vale de sus personajes y sobre todo de los secundarios, para aportar las ideas de lo que quiere transmitir. Y consciente que dar un villano del estilo del Joker haría que el actor elegido intentara repetir la hazaña de Ledger, nos ofrece un personaje totalmente diferente, más físico y visceral, pero a la vez más peligroso, por las ideas terroristas por las que se mueve.
Se muestra Bane como la antítesis de un Batman, que de las tres entregas es la que menos aparece como tal, y ahí otra estrella para el director. Mientras que en la segunda el superhéroe disfrazado tenía más minutos que el humano Bruce Wayne que anda detrás, en esta ocurre al revés, se busca el drama personal del personaje y su lucha interior, que tan solo con Batman conseguirá la salvación.

La película, con sus casi tres horas de metraje, artística y visualmente sigue la línea de la anterior película, pero olvidémonos ya de aquella y centrémonos en el colofón que supone ésta. Con una multiplicación de personajes que para otro director podría suponer perder el rumbo de la película, el director consigue que veamos a cada uno como piezas esenciales en la trama, tanto de ésta película como de las otras de la trilogía, construyendo unos personajes con su doble cara. Aquí es donde aparece una Catwoman, que aunque en ningún momento se la llegu a llamar de tal forma, demuestra lo que ha conseguido Nolan con la trilogía, coger una serie de personajes demasiado fantásticos para adaptarlos a un contexto del siglo XXI, en el que hace creer al espectador que podría ser posible que fueran reales.


Visualmente potente, que no deja un segundo de respiro, obligando al espectador a estar constantemente despierto y en no perder un solo detalle, pero a la vez consciente de que estamos ante un producto de pura acción, que hará las delicias incluso de todo aquel renegado del género. Demostrando que no es necesario el uso del 3D, saca cuartos, para sorprender al espectador.
Nolan hace bien en dejar el personaje en la cumbre, porque incluso ya comienza a verse el truco al director de alguna de sus armas, como la ausencia de música en secuencias de pura acción, que tanto sorprendieron en El Caballero oscuro con esas persecuciones sin apoyo musical, y aquí la gran escena del cuerpo a cuerpo del protagonista con el villano.
La película tiene un ritmo trepidante, deshilachando en la primera parte poco a poco la trama para llegar a un clímax de casi una hora donde todo lo mejor de las tres películas se juntan: acción, cabeza y emoción. El guión tan bien trabajado en el que se nos habla de miedo, la superación y cómo la caída de las leyes y normas de sociedad pueden desembocar en un estado de caos donde la violencia es quien rige.


Aunque, no llegue a la maestría de la segunda entrega, hemos de confesarnos como defensores totales de ésta, pues como ya hemos dicho, se apoya en la infinidad de personajes, que tengan más minutos o menos, ofrecen algo a la historia, y Nolan sabiendo que Ledger/Joker restaba mucho protagonismo incluso a Batman, pretende no repetir lo mismo, y ofrece una serie de grandes interpretaciones, empezando por Christian Bale, que con sus muchos matices es de las tres en la que mejor está, y designios de los señores académicos, podría(o debería) ser nominado. Destacar a un Michael Cane, que a pesar que en las otras estaba muy presente, aquí su personaje ha tenido un crecimiento muy importante, ofreciendo una muy interesante actuación(y sin ánimo de repetirse, también merecedora de nominación). El resto de personajes están donde deben estar, todos brillantes y ofreciendo los detalles necesarios que requerían, destacando una Anne Hathaway que construye un personaje roba escenas, que consigue que deseemos que aparezca en escena, y haciendo que olvidemos incluso de la gran construcción que hizo en su día Michelle Pfeiffer y del desastre que supuso Halle Berry. No olvidemos al siempre estupendo Joseph Gordon-Levitt con sorpresa incluida y a una Marion Cotillard que se está especializando en personajes misteriosos.

Gran broche de oro a la saga, que sorprenderá a todo el mundo, y a pesar de que no se convertirá en la preferida de las tres, no decepcionará a nadie, gracias a todos los ases bajo la manga que se guarda su director. Supuestamente es el final y el director se ha empeñado en decirlo, pero no cierra las puertas, a pesar de que sí las tramas, pero nos deja una última secuencia que emocionará y hará las delicias de los seguidores del mundo de Batman, donde ha dejado las bases de todas y cada una de las cosas con las que se podría continuar el mundo Batman-Nolan sin Batman y sin Nolan.

+ No caer en la repetición de la anterior
- Después de tres horas con Bane, su final es demasiado insignificante


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