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lunes, 11 de marzo de 2013

LO AMANTES PASAJEROS "cuidado con las turbulencias"


Cada estreno de Pedro Almodóvar supone un acontecimiento, y en esta ocasión cuenta con el aliciente de ser la vuelta al género que le lanzó a la fama, la comedia. Contando con uno de los mejores elencos que se hayan visto en el cine español reciente, perfecto para atraer a muchos espectadores a las salas.

En la escena final de Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios, Carmen Maura corría al aeropuerto a salvar a Fernando Guillén, éste se escapaba con Kiti Mánver, cual amantes pasajeros a Estocolmo.
Pero, ¿alguien se ha preguntado qué se encontrarían Guillén y Mánver cuando cogieran ese avión? La respuesta reside en estos Amantes Pasajeros que nos ofrece Almodóvar como reclamo de su vuelta a la comedia.

Celebrado por todos fue la esperada y anunciada vuelta a la comedia, después de dramones como Los Abrazos rotos y la electrizante La Piel que Habito. Una vuelta a sus orígenes, pero sobre todo a esa comedia alocada y chic como fuera Mujeres al Borde de Nervios.
Y este es precisamente uno de los problemas que le rondan a uno en la cabeza durante casi todo el metraje, si por aquel entonces Almodóvar lo que quería rodar era algo tan excesivo y pasado de rosca como esta película y que finalmente no se atrevió a mostrar en aquellos finales de los 80, saliéndole sin embargo una de las mejores películas de su carrera.

En Los Amantes Pasajeros todo resulta forzado y pretendidamente cómico, utilizando una de las armas arrojadizas de su cinematografía, personajes surrealistas y situaciones tan inverosímiles con las que uno no puede evitar reírse. Pero, esta vez no le ha salido bien la jugada, y los continuos puntos pensados para hacer desternillar al espectador no consiguen su propósito tanto como quisiera.


Y el culpable de todo, es precisamente el armazón de toda película, su guión, que seguramente sobre el papel resultara más sorprendente y divertido que lo plasmado en la pantalla, dado que se antoja a tramposo y oportunista.

Todo ocurre porque sí, y vemos a un Almodóvar poco fino, que a pesar de contar con una serie de personajes muy jugosos, que por separado podrían funcionar perfectamente, una vez metidos en ese avión de la aerolínea Península entran en un caos tan anárquico, como deliberadamente pensado, que hace que el conjunto de la película naufrague, o más bien que tenga un mal aterrizaje.


Sin embargo, el director manchego sabe lo que hace, y es más, conoce mejor que nadie ese mundo que ha creado y consigue levantar el vuelo a partir de la coreografía de los divertidísimos Cámara, Areces y Arévalo. Todo lo que ocurre antes no está a la altura del oscarizado director y esa elipsis en tierra con cameo incluido de Paz Vega parece innecesaria, lastrando el ritmo de la película y realmente no sirviendo para nada.
Da la sensación de que no ha conseguido encontrar el tono de la película, rápido pasa por la comedia ligera italiana como da un salto al grunge de sus primeras películas, pero si la mezcla de géneros y tintes de La Piel que Habito se le perdonaban, esta vez no.


Si desde La Flor de mi Secreto ha rodado dramas con toques de comedia, ha querido en esta ocasión hacer lo contrario, y no ha salido victorioso. Por mucho que sus actores se hayan esforzado y estén todos geniales, salvo un recitador de diálogos José Luis Torrijo, no se salva la película de ser una de las peores de la carrera del director, olvidable y fácilmente superable.

Pero, que no se asuste el lector de esta crítica, no estamos ante un horror, tan solo ante una obra menor de Almodóvar, que bien puede hacer reír a unos, como aburrir a otros, siendo un servidor de los del primer grupo, y sabiendo que lo puede hacer mejor. Duele saber que hemos esperado dos años para ver lo nuevo del director, y que habrá que esperar otros dos para ver algo que seguro que estará más a la altura de sus otras películas.

+ Sus actores, (casi) todos soberbios, en especial el trío de azafatos y Lola Dueñas

- Todos sus excesos, que finalmente se pagan

PUNTUACIÓN TOTAL: * *






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