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lunes, 18 de junio de 2018

EN TRÁNSITO "historias que desgarran el alma"


Este fin de semana se ha estrenado la nueva película de Christian Petzold "En tránsito" avalado por el éxito de crítica y público de sus anteriores películas "Barbara" y "Phoenix". La película tuvo su presentación internacional en el Festival de Berlín de este año, donde tuvo una buena acogida por parte de la crítica.

Georg (Franz Rogowski) es un hombre que huye a Marsella tras la invasión nazi. Tras encontrar unos documentos de un escritor muerto, toma su identidad mientras espera un barco que le lleve a México. Allí conocerá a Marie (Paula Beer), una mujer que busca desesperadamente al marido que abandonó, cuya identidad es la que Georg ha adoptado.

Christian Petzold vuelve a la Segunda Guerra Mundial, uno de los periodos históricos tras trascendentales de la historia reciente, al igual que hiciera en su anterior película "Phoenix". Muchas similitudes y paralelismos encierra este nuevo acercamiento al conflicto con su anterior película: un matrimonio roto y separado, uno de los dos cónyuges buscando al otro, el intercambio de personalidades y la culpa, sobre todo la culpa. Porque este es quizá el verdadero leiv motiv de "En tránsito", ese sentimiento que se instaura en sus personajes, que convierte en el eje de sus actos y motivaciones, que envenena hasta llevarles a tomar medidas desesperadas.

A pesar de las similitudes que guardan "Phoenix" y "En tránsito", estas dos películas transitan por caminos bien opuestos. La arriesgada puesta en escena de Petzold nos sitúa una Marsella moderna, con sus calles y coches del siglo XXI, sus habitantes que visten con la ropa más actual. Sin embargo, la excepción de todo esto son nuestros protagonistas, que visten, hablan, se mueven y sienten correspondiendo al periodo histórico en el que transcurre la película. Este desconcertante juego consigue captar la atención del espectador al inicio de la película, y una vez entendido que lo importante es la historia, lo que cuentan y viven sus personajes, uno no puede más que aplaudir esta decisión, debido a que su director nos obliga a centrarnos en lo importante, evitando que nos perdamos en cosas menos importantes como una correcta ambientación histórica.





















Además, estas cuestiones estilísticas no hacen más que enriquecer a la película y dotarle de sutiles matices que conseguirán arrancar unas cuantas interesante reflexiones al espectador. Nuestros protagonistas viven el asedio nazi, en un mundo actual, viven refugiados en un purgatorio del que anhelan escapar, del que no están seguros si lo conseguirán o si por el contrario estarán obligados a vivir eternamente en él. Porque los protagonistas de esta historia parecen condenados a repetir en el tiempo una y otra vez todo lo que les ocurre. Como si de una advertencia se tratara, Petzold nos invita a pensar que la situación de nuestros refugiados protagonistas está a la orden del día, y aunque él los sitúe en un contexto histórico determinado, bien podría ser el retrato de cualquiera de los refugiados que se encuentran actualmente en el mundo: personas que huyen de la guerra, de un pasado que les ha sido arrebatado, personas que tan solo quieren encontrar un nuevo hogar y lo que se encuentran es una prisión sin barrotes, un lugar del que no pueden huir, ni hacia atrás ni hacia adelante.

"En tránsito" es una de esas películas que, a pesar de su aparente frialdad, consiguen llegar al alma, y de alguna manera desgarrarla profundamente, de tal manera que sus potentes imágenes se queden en la mente del espectador durante mucho tiempo. Esta es una historia de (des)amor culpable entre dos personas que quizá jamás se habrían ni cruzado una mirada en una situación diferente, pero que sin embargo están condenadas a conocerse y entenderse, dos personas que nutren del dolor de la otra persona, que se compadecen de este, convirtiendo la compasión y la culpa en amor, en un amor que les llevará, tal y como le ocurre al personaje interpretado por Franz Rogowski, a no ser la misma persona, a obligarse a repetir todos sus errores.

"En tránsito" es una atípica película que propone un incómodo, obsesivo y arriesgado juego, para adentrarnos en una historia que, a pesar de situarse en la Segunda Guerra Mundial, nos obliga a darnos cuenta que no hemos aprendido la lección después de tanto sufrimiento. Y que tal y como le ocurre a sus personajes, que se mueven por la culpa y esta les hace repetir sus errores una y otra vez, la sociedad moderna en la que vivimos sigue repitiendo los mismos fallos del pasado, demostrando que no hemos aprendido de la vergüenza y el horror del pasado.

+ La fuerza moral de sus imágenes.
- Su falta de concesiones le robará más de un espectador.

PUNTUACIÓN TOTAL: ☆☆☆☆ y 1/2



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